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ACERO
Armaduras galvanizadas

El método más económico y eficaz para minimizar el riesgo de corrosión de las armaduras de acero es garantizar que el recubrimiento de hormigón que las envuelva tenga el espesor adecuado y que éste sea denso e impermeable. Esto se  consigue con un hormigón bien dosificado, con las armaduras correctamente colocadas dentro de los encofrados y una masa de hormigón adecuadamente vertida, compactada y curada.

Aunque a primera vista se trata de una solución sencilla, en la práctica la incidencia de deterioros de las estructuras de hormigón armado debidas a la corrosión de sus armaduras es desgraciadamente elevada. Deficientes formulaciones del hormigón, insuficientes propiedades de éste ante el ambiente agresivo al que se ve expuesto, o la falta de cuidado durante su colocación y curado, son algunas de las causas a las que suelen achacarse estos problemas.

Con objeto de mitigar estos efectos, sobre todo cuando las condiciones de exposición ambiental de las construcciones son severas –como es el caso de los ambientes industriales o marítimos así como el contacto directo con aguas o terrenos muy agresivos– pueden utilizarse medidas adicionales de prevención de la corrosión de las armaduras de acero, entre las que destaca la galvanización en caliente de dichas armaduras.

El zinc es un metal que tiene una serie de características que lo hacen muy adecuado como recubrimiento protector del acero frente a la corrosión. La excelente resistencia de este metal a la corrosión atmosférica o frente a las aguas se debe a su capacidad de formar películas protectoras de productos de corrosión —constituidos fundamentalmente por carbonatos básicos de zinc— que son muy densas, adherentes e insolubles, y que hacen que la velocidad de corrosión del zinc sea de 10 a 100 veces inferior a la del acero, dependiendo de la agresividad ambiental.

Además de constituir una barrera aislante entre el acero y el medio ambiente, los recubrimientos de zinc tienen la capacidad de proporcionar protección galvánica al acero. Si el recubrimiento de zinc se dañara por cualquier motivo y quedara expuesta a la atmósfera alguna porción de la superficie del acero base, el zinc adyacente —al ser un metal anódico con respecto al acero— se corroerá con preferencia a éste y ejercerá una protección catódica o de sacrificio sobre la zona expuesta.


El procedimiento más ampliamente utilizado para la aplicación de recubrimientos de zinc es la galvanización en caliente, que se utiliza para la protección de toda clase de piezas, artículos y elementos de construcción de acero que vayan a prestar servicio en condiciones ambientales agresivas.

En el área de descarga se encuentra el artículo "Armaduras galvanizadas para el hormigón armado" publicado en el nº 12 de la revista Zuncho (junio 2007), en el que se describe con detalle la galvanización en caliente y los mecanismos de protección que se desarrollan con ella.

 
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