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| Los aceros inoxidables | |
Los aceros inoxidables son aleaciones a base de hierro, cromo, carbono y otros elementos —principalmente, níquel, molibdeno, manganeso, silicio, titanio, etc.— que les confiere una resistencia particular a los diferentes tipos de corrosión. Por definición, se establece que para que un acero pueda denominarse inoxidable su contenido en cromo ha de ser de al menos un 10,5%. Este valor se corresponde con el mínimo necesario para que se forme y se mantenga la capa pasiva que protege al acero de la corrosión. Esta capa, extremadamente delgada, está fuertemente unida al sustrato metálico impidiendo la acción de los agentes agresivos sobre el acero. Esta capa pasiva tiene, además, la particularidad de autorregenerarse, de tal forma que si resulta destruida localmente por un daño accidental tiene capacidad de reconstruirse en una gran variedad de ambientes, incluso en medios oxidantes. Atendiendo a su composición química y a su estructura metalúrgica los aceros inoxidables se clasifican en tres grandes familias:
Los aceros inoxidables martensíticos son esencialmente aceros al cromo (10,5 – 18 %) que contienen pequeñas cantidades de otros elementos de aleación, como puede ser níquel, pero siempre en porcentajes inferiores al 2,5 %. Los contenidos en carbono pueden variar entre un mínimo de 0,08 % hasta un máximo de aproximadamente 1,20 %. Estos aceros son capaces de elevar sus características mecánicas de resistencia y dureza mediante un ratamiento térmico de temple. Las mejores condiciones de esistencia a la corrosión de estos aceros son las correspondientes al estado templado y de eliminación de tensiones, alrededor de aproximadamente 150 – 200 ºC. El acero básico de esta familia es el AISI-420, cuya principal aplicación es la cuchillería, engranajes, instrumentos quirúrgicos, ejes de bombas, válvulas, etc. Los aceros inoxidables ferríticos se caracterizan porque su estructura permanece ferrítica en todo el intervalo de temperaturas. El tipo básico es el AISI-430 que contiene un 16 % de cromo y un 0,05 % de carbono. Este acero es fácilmente conformable en frío y presenta una acritud inferior a la de los aceros austeníticos. Tiene buenas características de esistencia a la corrosión, tanto a la temperatura ambiente como a temperaturas más elevadas. Su campo fundamental de aplicación es el sector de los electrodomésticos y la industria automovilística. Los aceros inoxidables austeníticos son los más empleados por su excelente resistencia a diferentes tipos de corrosión y sus buenas características mecánicas y físicas. Estos aceros contienen cantidades de cromo comprendidas entre el 17 % y el 26 %; carbono en valores inferiores al 0,08 % e incorporan níquel en su composición entre el 7 % y el 22 %. Los demás elementos de aleación que puedan llevar permiten obtener determinadas características. El tipo básico es el AISI-304, del que derivan todos los demás. Así, por ejemplo, al añadir molibdeno a su composición se obtiene el AISI-316, especialmente indicado para ambientes salinos por su buena resistencia a la corrosión por picaduras y mejor comportamiento frente a la corrosión bajo tensión. | |
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