Los inhibidores de corrosión son sustancias capaces de disminuir considerablemente la velocidad de corrosión de las armaduras mediante la generación de una capa protectora sobre las mismas, sin afectar a las propiedades del hormigón.
Estos productos pueden emplearse como medida preventiva frente a la corrosión de las armaduras, o bien como sistema de reparación una vez que se ha producido ésta.
¿Cómo actúa el inhibidor? Los inhibidores de corrosión migratorios (MCIs) están basados en la química del aminocarboxilato y de los aminoalcoholes. Se caracterizan por tener una carga parcial positiva (+) y otra negativa (-) dentro de la propia molécula, que hace que ésta sea atraída por el acero aunque la carga de la molécula sea nula. Estas cargas parciales son atraídas por el cátodo y por el ánodo, respectivamente, lo que hace que se reduzca la corrosión.
Las moléculas que se depositan sobre el acero forman una película de 20 a 100 Amstrongs de espesor que desplaza, en su caso, los iones cloruro de la superficie.
Ventajas de un inhibidor MCI.
Campos de aplicación. Los inhibidores MCI pueden emplearse tanto durante el proceso de construcción, como una vez construida la estructura, tanto como medida preventiva como medida de reparación.
Como medida de prevención puede aplicarse:
Como medida de reparación los inhibidores se emplean formando parte de lechadas pasivantes y morteros de reparación, aumentando hasta en 5 veces la vida útil de la reparación frente a ataques corrosivos.
En el área de descarga se encuentra el artículo "Prevención y reparación de estructuras de hormigón ante la corrosión", publicado en el número 24 de la revista Zuncho, donde puede ampliarse esta información.
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